Diaconado permanente en la Diócesis

El obispo Juan José Chaparro decidió establecerlo. Se conformará un equipo que llevará adelante la tarea. Aquí su carta pastoral completa anunciando la noticia.

San Carlos de Bariloche, 27 de abril de 2016  – Fiesta de Santo Toribio de Mogrovejo.

Queridos hermanos sacerdotes, consagrados y laicos:

Después de realizar algunas consultas en el Consejo Presbiteral y también en diversas instancias con personas y grupos, he decidido establecer en nuestra Iglesia de San Carlos de Bariloche el Diaconado permanente. Con este objetivo, nombré el año pasado una comisión que retomó el trabajo realizado en años anteriores y reflexionó sobre los caminos de selección, formación y acompañamiento de los Diáconos Permanentes.

Esta comisión, animada por el P. Fernando Rodríguez (Vicario General de la Diócesis) está compuesta por Claudio Bollini (Doctor en Teología), Marcelo Murúa (Pastoralista), Hna. Adriana Milmanda (especializada en Misionología) y el Diácono Hugo Urquiola.

Ahora llegó el momento de poner en marcha lo reflexionado, siguiendo las propuestas de nuestra Iglesia, tanto en su magisterio universal, como las indicaciones de la Iglesia Argentina y la realidad de nuestra propia Iglesia Diocesana.

El Diaconado

En la Iglesia, animada por la presencia del Espíritu Santo, el Señor suscita diversas vocaciones y carismas al servicio de la misma. Al inicio Jesús eligió a los apóstoles a fin de continuar su obra hasta los confines de la tierra. Colaboradores de ellos fueron los diáconos elegidos para servir las mesas de los pobres (Hechos 6,1-4). De la misma manera fueron, posteriormente, colaboradores de los obispos, sucesores de los apóstoles, junto a los presbíteros.

Propio de los diáconos es la dedicación especial al servicio en la caridad con los pobres, a lo que se une la santificación (sacramento, oración litúrgica, etc.) y el anuncio de la Palabra de Dios. Para esto reciben, el sacramento del Diaconado por la imposición de las manos. No se trata por lo tanto de un simple servicio temporal sino de un sello que marca su vida para siempre.

El diaconado tuvo en la historia distintas configuraciones de acuerdo al modo cómo la Iglesia realizó su misión, e incluso llegó a permanecer solamente como un paso necesario para la ordenación sacerdotal. Y fue el concilio Vaticano II (LG 29) que lo rescató y le dio nuevo impulso. A partir de allí son muchas las Iglesias particulares que han promovido su instauración y ejercicio en estos años.

Hoy cuando el Papa Francisco nos anima a ser una Iglesia misionera que sale al encuentro de todos y especialmente a las periferias (los heridos, marginados y excluidos de este mundo), la figura del diácono se inserta y configura especialmente como un servidor que anima y acompaña esta salida misionera de la comunidad cristiana al encuentro de todos.

Un aspecto fundamental en la vocación y misión de los diáconos será su propia familia, y en ella, la esposa que debe acompañar ya desde el inicio su discernimiento, formación y desempeño. De esta manera toda la familia será diaconal misionera en el pueblo de Dios. También será siempre importante la propia comunidad cristiana porque es allí donde se nutre, crece y da fruto toda vocación.

¿Qué nos lleva a implementarlo?

Queremos vehiculizar el ejercicio de esta vocación y misión peculiar en la Iglesia, siguiendo la propuesta del Concilio Vaticano II. Creemos que en nuestra Iglesia de San Carlos de Bariloche hay personas que pueden ejercer este ministerio al servicio al pueblo de Dios, y que por otra parte, con esta ayuda podemos así ir al encuentro de las múltiples necesidades y desafíos de Evangelización.

Esto es motivo de alegría y esperanza porque nuestra Iglesia se verá enriquecida con este ministerio. Por supuesto, estableceremos un itinerario en el que está previsto la selección de los candidatos, su formación (humana, doctrinal, espiritual y pastoral), su aprobación y su destino.

De ahora en más…

A partir de ahora la comisión señalada enviará diversos subsidios a las comunidades en orden a entender y acompañar esta vocación. Tendremos ocasión de reflexionar juntos y profundizar en este ministerio, a fin de que toda la Iglesia sea enriquecida por este paso que estamos dando. Luego se indicarán los otros pasos a dar.

Pido la oración y disponibilidad de todos, confiando esta intención a Nuestra Sra. De las Nieves y a San Carlos Borromeo.

Con mi abrazo y bendición

Mons. Juan José Chaparro
Obispo de San Carlos de Bariloche
Río Negro
Argentina

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