Caminantes misioner@s en la Línea Sur

img-20161010-wa0019Dicen que los grupos misioneros son un milagro en el proceso evangelizador de las comunidades, y así lo sentimos quienes estamos en la Parroquia de Ingeniero Jacobacci. La llegada de los jóvenes del Colegio Corazón de María de Córdoba a los parajes de Ojos de Agua y Mamuel Choique, por segunda vez, fortalece la misión cotidiana que la comunidad claretiana desarrolla aquí.

Inspirados en el Mensaje del Papa Francisco con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones 2016: “Todos estamos invitados a «salir», como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana”, el alegre y comprometido grupo misionero estuvo 7 días visitando familias del lugar y la zona rural, arreglando las plazas de los mencionados parajes, haciendo actividades misioneras en las escuelas, celebraciones comunitarias, entrevistas en el programa “Tejiendo con mi Pueblo” de la Radio Nacional Local, entre otras iniciativas.
Los 20 jóvenes enviados por la comunidad educativa compartieron innumerables momentos que entusiasmaron la vida de la gente, llenaron los corazones de los campesinos, hicieron reír a niñ@s, acompañaron a abuelit@s algo solitari@s, rezaron unidos de las manos de mujeres  trabajadoras, lloraron por las historias de lucha del pueblo mapuche, cantaron con los músicos arraigados en esta meseta patagónica.
Pero la misión tiene esta ida y vuelta que es regalo para la propia vida como la sabiduría de los mayores, la humildad y sacrificio de las familias del campo, el compromiso de los educadores de las escuelas rurales, la especial generosidad y ternura de los hombres y mujeres de la zona que es tan extensa como el paisaje que uno no termina de abracar con su mirada. Cuantos valores se derraman en el mate compartido, en el cuidado que l@s pastor@s tienen para con sus animalitos en este tiempo de pariciones, en las tejedoras en telar mapuche con su cálida compañía.
Cuánto nos regala Dios a quienes estamos aquí y a quienes vienen a compartir la vida y la fe, tanto como las estrellas que apreciamos en las serenas noches de este rincón del mundo. Por eso abrimos nuestro corazón a las comunidades misioneras que quieran venir a compartir esta pequeña experiencia de Iglesia de Jesús.
                                                                                                      P. Mario Bússolo, cmf.
 

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